


... Volvío a mirarla mientras estrujaba el papel. sentía a los cuáqueros a su espalda, veía a Maddy ante él, ahí de pie mintiendo, esas palabras tan pías y tan falsas. ¡Falsas! Tenía que decírselo. Intentó hacerlo pero no pudo. Todo se ahogó en su mente antes de que llegara a su garganta.
Había sucesiso. Sabía que pasaría cuando más lo necesitara. Todos lo miraban. Era una atracción de circo, se hundía, se secaba, no podía hablar, un lunático, esos cuáqueros, ¡qué miráis!
Pero, pese a toda aquella furia y desesperación, consiguió no hundirse del todo. Temblaba de verguenza e ira, respiraba como un animal salvaje, sabía que era un pobre idiota loco ante todos ellos.
Ante todos esos cuáqueros. Ante el piadoso Richard Gill
--¡Mejor!-- La palabria surgio de su boca como un exabrupto. Christian abrió los brazos --.¡Mírame! El pecador...no puede habrar-- dijo, y su voz retumbó contra las paredes vacias mientras señalaba a Gill-. ¿Crees...que es mejor? -Miró con desdén al Mulo --.¿Crees...tú tan santo ...que te mereces ... a mi mujer? --Se dio la vuelta y levantó el papel hacia los solemnes hombres del estrado --.¿Quién ha escrito esto? ¿Tú?-- Lo blandió contra aquellos rostros severos -.¿O tú? Ella no. Ella ni...diría que soy...enemigo.-- Christian movio la cabeza en sentido negativo y emitio un gruñido que confirmo que no podia creerlo--.Maddy...¿fornica
cióm?-- Estaba a mitad de camino entre las lagrimas y la risa -- .Yo lo llamo...amor por ti. Ante Dios...amar...honrrar...a mi esposa...adorar toda la vida. Así lo dije. Todavía es cierto, Maddy. Todavía es cierto...para mí... y para siempre.
Maddy, todavia rigida e inmóvil, lo miró fijamente. Las lagrimas surcaban su rostro.
¡Mi abnegada esposa! -- gritó Christian a aquella fachada inexpresiva y llorosa --. Dios...nos mandó...amarnos. La única obligación es amarnos, duquesa.
Maddy abrío la boca pero no dijo nada.
--¿No...lo crees? -- pregunto Christian --. ¿Crees..que eres...una pequeña cuáquera...mansa y dócil? --Otra carcajada salvaje subió hasta las vigas del techo -. Obstinada...segura...orgullosa...dogmática...mentirosa. No se inclina ante el rey, maldita sea. En tra...en la celda del loco...con la cabeza alta...sin miedo. Te podría haber matado...en esos momentos, Maddy. Una y otra vez.
-- Eras tú --dijo Christian --.Tu, duquesa. Me sacaste de allí. Te casaste...con el duque. Dijiste...que los lacayos no...tenían que empolvarse el pelo. -Señaló al suelo -. Dime...que me arrodille...y lo haré. Será el regalo del diablo -- anadió torciendo la boca --.Ni perlas, ni flores...ni vestidos. Algo nada sano. Te doy...a este bastardo egoísta y arrogante...lo que soy...y lo mucho y poco...que puedo hacer. Te doy...a mi hija...poruqe me quedo con ella...poruqe arruinaré su nombre para mi propia satisfacción...porque solo tú, solo tú...duquesa...entiendes por qué lo hago. Poruqe solo tú...puedes enseñarle a tener valor...a que no de preocupe...de lo que digan lo demás. Solo tú...puedes enseñarle...a ser como tú. Una duquesa --.Abrió la mano y el papel cayó al suelo --.Una verdadera duquesa.
Christian recorrio con la vista las filas de cuáqueros, a los que miro con fiereza, tras lo cual se dio la vuelta y se dirigió a la puerta. Una vez allí, se giró y dijo:
-Espero fuera...cinco minutos. Ven...o se acabó.
Esperó mucho mas de cinco minutos. Esperó, cada vez con menos esperanza, durante una horay luego dos. sabiendo que debería irse, sabiendo que era absurdo lanzar ultimátums estúdos y sabiendo que, por ridiculo que fuese, estaba esperando para verla una vez más, solo una vez más, antes de que desapareciese por completo de su vida.
...Christian apretó las palmas de la mano contra los afilados picos. Cuando ella estuvo frente a él, se paró y levantó la cabeza... El rostro de Maddy estaba surcado de lágrimas pero no denotaba tristeza....
Ella abrió la verja y entro. Fué hasta el arbol y se quedó junto a él, serena y firme, como un hermoso ángel inflexible. Había ido a decírselo, claro. No iba a omitira nada ni a dejarlo caer poco a poco para no hacerle más daño
--¿Te dejan...que te quedes con ellos como cuáquera?-- preguntó Chrisstian en voz baja --.¿Han aprobado tu carta?
--No era verdad-- se limitó a contestar ella --. Por eso he vuelto a ti.
El sonido seguía disminuyendo, alejándose cada vez más de él.
--¿A mí?-- repitió, anonadado.
Maddy hizo una mueca levemente irónica con la boca.
--Eres mi esposo, y yo tu mujer. Tu abnegada esposa, y la única obligacion es amarnos.-- Le tocó el brazo ligermante, como si fuera un profesor aconsejando a un alumno--. Te repetiré esa última parte cada mañana.
Christian le cogió la mano y se aferró a ella. En su interior, las palabraseran como pájaros y se aferró a ella. En su interior, las palabras eran como pájaros precipitándoce contra cristales.
He tardado mas de los cinco minutos que me dijiste...
Christian seguía sin tener dominio de sí mismo, y la única forma en que pudo contestarle fue arrodillándose y hundiendo la cara en su cuerpo, mientras emitía un gruñido con el que quería decir.
Sintió cómo Maddy le recorría el pelo con los dedos. A continuación, se agachó y se sentó sobre la lápida de mármol mientras se guía sosteniendole el rostro entre las manos. Los ojos de ambos estaban a la misma altura.
--¿No prefieres...a Gill?-- preguntó él con gran difucultad--. ¿No prefieres a ese hombre mejor?
Maddy se miró las manos mientras le acariciaba el pelo de nuevo. Como no contestó, Christian emitió un gruñido de amargura que hizo que ella reacionara.
--¿Es que no te has dado cuenta aún?-- dijo Maddy sonriendo--. Me temo que solo sirvo para ser duquesa.
--Tú... me harás...mejor.
...Patas arriba. Pones mi mundo...patas arriba, Maddy.
Ella agacho la cabeza y volvío a entrelazar los dedos con los de él.
--Y tú el mío. Eso es lo que me da miedo. Que, con tus besos, me conviertas en una mujer libertina. Y celosa, y temerosa de que no los guardes todos para mi.
Christian contempló sus mejillas rosáceas y cómo se mordía el labio inferior y se dio cuenta de que hablaba en serio. Se inclinó hacia adelante y acercó sus labios a los de ella.
--- Maddy-- susurró mientras le rozaba la boca.
Ella le apretó las manos más fuerte y, girando ligeramente la cabeza, lo besó con abandono y avaricia, con desenfreno y ardor... Su pequeña duquesa que hablaba de tú eran tan ferviente en sus pasiones como sus virtudes. Esas ideas hicieron que Christian sonriera, lo cual era bastante difícil de hacer en medio de un beso tan apasionado. Tuvo que apartarse de ella y bajar la cabeza. Maddy se puso derecha.
--¡Te estas tiendo de mi !--dijo mientras inentaba soltarse de él.
--Te estoy amando-- contesto él sin soltarse de las manos y sonriendo...
--Te estoy besnado. --Soltó el nudo del gorrito y se lo retiró--.VIDA MÍA. -- Le sujetó la cara entre las manos--. MI DULCE AMOR. TRES CABALLOS PROPIOS...DOS CARRUAJES... DE TERCIOPELO...CÁMARAS...CON COJINES...CAMA...MIS BESOS. TODO...SOLO PARA TI.
...Pero Christian lo sabia. Tenía a Maddy entre esus brazos con las mejilas encendidas, una expresion de felicidad y ojos de sueño. Esta apoyó la cabeza sobre su pecho y volvió a bostezar.
Christian sonrió. Él lo sabía. Puede que fuera un hombre perverso y loco, pero sabía reconocer un milagro cuendo lo veía.
"Flores en la Tormenta" LAURA KINSALE.